Oraciones de la Mañana

Al levantarte por la mañana es bueno que ofrezcas tus obras a Dios y darle gracias por el nuevo día que comienza. Puedes empezar Persignándote:

Por la señal  +  de la Santa Cruz, de nuestros  +  enemigos líbranos Señor,  +  Dios Nuestro. En el nombre  +  del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ofrecimiento al Señor
Señor y Dios mío, te adoro profundamente; te doy gracias por haberme creado, por haberme hecho cristiano y por darme este nuevo día.
Te ofrezco mi trabajo, las penas y alegrías de hoy. Concédeme tu ayuda para servirte con amor. No permitas que te ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar.

También puedes rezar
Con Dios me acuesto, con Dios me levanto; la Virgen Santísima me cubre con su manto.
Ángel de mi guarda, dulce compañía. No me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que me perdería, hasta que me entregues en los brazos de Jesús, José y María.

Ofrecimiento a la Virgen

¡Oh Señora mía, oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, ¡oh Madre de bondad!, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

Alabanzas al levantarse
Omnipotente, Altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor,
tan sólo tú eres digno de toda bendición
y nunca se dignó el hombre de hacer de ti mención.

Alabado seas por toda criatura, mi Señor;
y en especial alabado por el hermano sol
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticias de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras que tu poder creó
tan limpias, tan hermosas, tan vivas, como son
y brillan en los cielos; ¡alabado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde, ¡alabado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana y madre tierra que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡alabado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación,
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la coronación!

Y por la hermana muerte: ¡alabado, mi Señor!
ningún viviente escapa de su persecución,
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!

¡Dichosos los que cumple la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!
Sírvanle con ternura y humilde corazón!
¡Agradece sus dones, canta su creación!

Arrebatados los rojos torbellinos,
el alba apaga estrellas lejanísimas,
la tierra se estremece de rocío.

Mientras la noche cede y se disuelve,
la estrella matinal, signo de Cristo,
levanta el nuevo día y lo establece.

Eres la luz total, Día del día,
el uno en todo, el Trino todo en Uno:
¡Gloria a tu misteriosa manifestación! (teofanía)

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