Acción de gracias a Jesús

Gracias Jesús por la Santa Misa y por la Comunión.
Qué bueno eres y cuánto me amas.
Yo te adoro y te amo.
Quiero amarte más, mucho más.
Ayúdame, porque a veces me olvido de Ti
y otras me vence la tentación y la maldad.
En la Santa Misa has renovado tu sacrificio del calvario.
Otra vez, igual que cuando morías clavado en la cruz,
te has ofrecido al Padre Celestial
por mi salvación y la de todo el mundo.
Eres mi Redentor y sigues queriendo salvarme.
Gracias Jesús, yo quiero tu salvación.
No permitas que me aleje de Ti por el pecado.
Jesús, sé tu mi salvador.
El pan y el vino, por las palabras de la consagración,
se han convertido en tu mismo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Eso quiere decir que en la santa Hostia y en el Cáliz,
estás vivo y eres Dios y Hombre de verdad,
aunque mis ojos no te vean.
Yo creo, Señor, en este misterio de la fe, te adoro, te amo.
Cuando comulgo puedo decir con alegría,
Dios esta conmigo y yo estoy con Dios.
Te hablaré ahora de personas que yo estimo mucho,
para que Tú las bendigas y les des lo que necesitan.
Tú, Señor, sabes mejor que yo, lo que más les conviene a cada uno.
Y te diré sus nombres: mis familiares, amigos, bienhechores,
en especial te pido por (menciona los nombres por quienes pides)
Te recuerdo también a los enfermos…
Tengo que hablarte además, de mí mismo
y de lo que va llenando mi jornada diaria,
de mis estudios, mi trabajo, mis proyectos,
mi atención y dedicación al prójimo;
quizás una pena, una preocupación, un disgusto,
o tal vez una alegría, una buena noticia, una victoria;
de un propósito que debo cumplir, de algo que Dios me pide.
Dime, Señor, ¿Qué quieres de mi?
Y te diré con la Virgen Santísima:
“Hágase en mi según tu palabra”.
Amén.

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